Este blogfolio reúne trabajos de mi autoría realizados en el marco de la Diplomatura Superior en Educación y Nuevas Tecnologias, FLACSO-Argentina, además de algunos otros textos que en diversas ocasiones escribí sobre la compleja y rica relación entre lectura, escritura y nuevas tecnologías.


Educar en el siglo XXI, entre el lápiz y la computadora

El blogfolio ha sido creado en el marco de la Diplomatura en Educación y Nuevas Teconologías, que se dicta en FLACSO-Argentina, cohorte 2008-2009, como una de las actividades prácticas del cursado. De esta manera, los posteos tendrán como objetivo básico responder a algunas de las consignas de trabajo propias del posgrado.


He elegido este tema en función de mi trabajo profesional como docente en el área de Lengua, en el afán de profundizar sobre los complejos procesos de aprendizaje del lenguaje escrito. En este sentido, desde hace tiempo la polémica sobre el impacto de las nuevas tecnologías en las culturas infantiles y juveniles, o generaciones @, tiene una fuerte presencia en las escuelas, en los medios, en los espacios de capacitación docente. Sin embargo, no es fácil ponerse de acuerdo. La dicotomía entre la tecnofilia y la tecnofobia se queda en la superficie del problema (o más bien lo evade), desde posiciones que muchas veces no tienen más fundamento que los temores inútilmente disimulados de generaciones de maestros y profesores ante aquello que ya no se puede "controlar".
Se habla asimismo de nuevas alfabetizaciones, de analfabetos funcionales, de iletrismo, de alfabetización emergente. Una compleja temática que no podemos eludir quienes trabajamos en educación, siendo, por el contrario, nuestra responsabilidad investigar, formarnos, aprender, observar lo que sucede en las aulas, escuchar a nuestros alumnos, dialogar con ellos. Y a la vez, dialogar con nuestros colegas de las diferentes áreas, compartir temores, dudas, encuentros, logros. Posiblemente, de esa manera, el aprendizaje colaborativo del que hoy tanto se habla, comience a ser el signo de una nueva educación para todos.

E-mail: beatriz.vottero@gmail.com

12 nov. 2008

Transformaciones y desafíos de la educación

Enseñar y aprender en nuevos escenarios

“De cómo la tecnología no logra integrarse en la escuela a menos que … cambie la escuela”[1]
Begoña Gros observa que, mientras el desarrollo tecnológico impacta y modifica sustancialmente la vida social y privada de las personas, las instituciones educativas están aún muy lejos de naturalizar su incorporación en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, lo que produce un grave desfasaje entre lo que los alumnos aprenden dentro y fuera de la escuela.
De esta manera, pone en tensión el concepto mismo de aprendizaje, idea que se articula con el reconocimiento de que la escuela ya no posee exclusividad en su función cultural educativa, como ya señalaba De Certeau hace décadas y corrobora Pérez Tornero (2000) al afirmar que “su tradición ya no ayuda a reconocer el porvenir y a orientar la acción”, lo que ha desfavorecido su valoración social.
En este sentido, el cambio que propone Begoña Gros desde el título de su trabajo, está orientado sobre todo a resignificar el rol docente, que deberá “ceder” su arraigado lugar de experto para integrarse a los procesos de construcción de un conocimiento en flujo incesante, descentralizado, distribuido y en permanente revisión, que circula por los bordes de la institución escolar “derribando sus muros”, como proponía Mc Luhan.
De este modo, la tradicional relación asimétrica entre docente y alumnos, basada en la diferencia sustantiva de conocimientos, destrezas y habilidades que establecía claras marcas de poder, es jaqueada por la evidencia de que estamos, por primera vez en la historia, frente a una generación que domina la técnica mejor que sus padres (Negroponte, 1995), y que recibe y procesa la mayor parte de la información por fuera del circuito escolar. En este sentido, Pérez Tornero (2000) afirma que “los estudiantes disponen de muchas fuentes con las que contrastar y, a veces, poner en crisis el saber de sus profesores”, y Alejandra Birgin (2000), desde una mirada socio-política afirma que “en el contexto de los cambios sociales que atravesamos, se están desarrollando nuevos (otros) modos de regulación social que se construyen específicamente en diferentes espacios y posiciones sociales, atravesados por diversas dinámicas que también están en fuerte proceso de mutación (del conocimiento, del sistema político, del mercado de trabajo, del género, etc.)”.
En este contexto, se hace necesario resignificar el concepto mismo de autoridad pedagógica, indispensable para que el proceso de educación pueda tener lugar. Ello significa que debemos definir y consolidar nuevos roles donde el maestro actuará como mediador y partícipe en la búsqueda y producción del conocimiento, propiciando una comunicación en redes y favoreciendo la interactividad entre el curriculum escolar y las problemáticas sociales emergentes, que le otorgue significatividad al aprendizaje. La escuela en el marco de la comunidad educadora, en permanente exploración de sentidos, donde el maestro ya no imparte el saber desde una comunicación verticalista, sino que opera como un orquestador en la integración de recursos disponibles.
Ello significa hablar de nuevos aprendizajes, y por lo tanto de nuevas metodologías. Pero la escuela no está en condiciones de asumir los cambios, en la medida en que no resuelva sus propias contradicciones (Hargreaves, 2003). Tarea en absoluto sencilla, debido a que representa una problemática muy compleja donde se juegan procesos de formación académica (de base y de continuidad), roles institucionales (la escuela como generadora, transmisora y preservadora del saber) y políticas educativas que difícilmente alcanzan a ponerse a la altura de los cambios paradigmáticos (tanto epistémicos como pragmáticos) que las nuevas tecnologías propician en las relaciones e interacciones entre las personas, y entre éstas y el mundo circundante.
En este marco, resignificar el rol de los maestros y de la institución escolar no es un simple problema de descarte y de reemplazo, y mucho menos de inclusión de aparatos tecnológicos. Muy por el contrario, se trata quizás de recuperar de las investigaciones sobre teorías de enseñanza y de aprendizaje, como propone Begoña Gros, aquello que redimensiona el trabajo colaborativo, el debate permanente, el andamiaje necesario y la negociación en diversas direcciones, integrando de modo natural los medios y las nuevas tecnologías de manera que no sólo se propicie la innovación educativa sino, sobre todo, la reflexión sobre el aprendizaje.
Para lograrlo, un eje central de debate deberá darse en torno a los nuevos modos de lectura y de escritura que propician los actuales paradigmas culturales, donde los recursos lingüísticos entraman de modo inédito con diversos lenguajes multimediales. En este sentido, aprovechar los saberes instrumentales de los estudiantes debe significar una ventaja para el maestro, sobre la que pueda asentar un nuevo liderazgo capaz de desechar modelos caducos. De esta manera, profesores y alumnos encontrarán en la escuela un espacio de contención y de respeto que favorezca procesos de construcción identitaria indispensables para su desarrollo.
BIBLIOGRAFÍA:
BALARDINI, Sergio (2006) Impacto y transformaciones de la cultura escolar ante la inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación. Panel: Tecnología y subjetividad juveniles, en Subjetividades Juveniles y Tecnocultura – FLACSO. Centro Cultural del Teatro Municipal General San Martín, Bs As, 11 de Julio de 2006.
BEGOÑA GROS (2004) De cómo la tecnología no logra integrarse en la escuela a menos que…. cambie la escuela, Experiències d'ús de les TIC a l'ensenyament. Jornadas Espiral, Barcelona.
BIRGIN ALEJANDRA (2000) "La docencia como trabajo: la construcción de nuevas pautas de inclusión y exclusión" en: Gentili, P. y Gaudencio, F. (comp) "La ciudadanía negada. Políticas de exclusión en la educación y el trabajo", Ed. CLACSO, Buenos Aires.
DE CERTEAU, Michel (1999) La cultura en plural. Buenos Aires, Nueva Visión.
HARGREAVES, Andy (2003) Enseñar en la sociedad del conocimiento. Octaedro, Barcelona.
MORIN, Edgar (1999) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO
NEGROPONTE, Nicolás (1995) Ser Digital. Ed. Atlántida, Buenos Aires, 1995.
PÉREZ TORNERO, José Manuel (2000) “Las escuelas y la enseñanza en la sociedad de la información”, en Pérez Tornero, J.M (compilador). Comunicación y educación en la sociedad de la información, Barcelona, Paidós.

[1] Título del artículo de Begoña Gros tomado como base para el presente trabajo, incluido en la bibliografía

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